Alcaldía debe gestar Plan Marshall de reactivación económica

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El Plan de Desarrollo de la administración Ospina corresponde al plan de gobierno de campaña y proyectado en los primeros meses de administración, previo a la pandémica Covid sufrida globalmente. 

A principios de año, el concejo municipal discutió y aprobó el plan de inversiones, el cual asciende a la astronómica cifra de $ 18.1 billones. Las proyecciones, a ese momento, se fundamentaron primordialmente en recursos provenientes de la nación, 13% provenientes de utilidades de las empresas descentralizadas, otro 13% de recursos de gestión, figura imprecisa, superflua e indeterminada y una mínima parte con crédito por $ 445 millones, actualmente en discusión en el concejo municipal.

No obstante, una vez detonada la crisis, y en buena hora, la administración facilitó a sus deudores con alivios fiscales, los cuales, por lógica, no fueron contemplados en el ambicioso plan de desarrollo y consecuentemente modifican la base proyectada. 

Por otro lado, la precaria estructura financiera de EMCALI, la cual sigue generando cuantiosas perdidas en su componente de Telecomunicaciones, asumidas por los demás componentes, no le permiten transferir recursos al municipio. 

Igual atención merece la critica situación de METROCALI, enfrentada a onerosos fallos judiciales. Los reventados operadores del MIO transportando el 15% de pasajeros de la inalcanzable meta de un millón de pasajeros acudirán al municipio como único salvamento posible, subsidio que debe incorporarse al nuevo proyecto de presupuesto.

Es importante recordar como la vocación económica de la ciudad pasó de industrial manufacturera a comercio, turismo, entretenimiento y servicios. Cambió de grandes a medianas, pequeñas y empresas familiares. Esta vulnerable composición económica de ciudad ha sido fuertemente impactada por el cierre de actividades, producto de medidas preventivas de la pandemia, y en consecuencia, lamentable perdida de empleos formales e irrigación de circulante necesario para conservar índices de desempeño de la economía local. 

La amplitud de sectores afectados, igualmente, concurrirán al municipio, en búsqueda de alivios de impuestos, inferiores tarifas de tramites y posible condonación de algunos tributos generados durante el cierre obligado, factores que imposibilitaron generación de recursos. 

Preocupa el alejamiento, tanto de la administración, como del mismo concejo municipal, de la realidad vivencial y actual de la ciudad, región y el país. Sería irresponsable que la administración municipal y el mismo concejo municipal, siga con un plan de inversiones utópico, inalcanzable y desfinanciado. Proyecto sustentado en otro momento y para otra época de robustez económica, la cual hoy se enfrenta  ante una marcada y diezmada capacidad de pago del contribuyente.

Se requiere, como lo ha anunciado el mismo alcalde Ospina, recurrir a una transferencia de la nación, no reembolsable. Un verdadero Plan Marshall, acompañado de incentivos y beneficios fiscales en proyectos de ciudad, destinados primordialmente a la reactivación económica con alivios temporales a los sectores castigados y golpeados por la inactividad obligada. 

Es la coyuntura ideal para unir esfuerzos institucionales, académicos, públicos, privados, gremiales y comunitarios reaccionando ejemplarmente ante la adversidad.

Es la oportunidad insuperable para que el alcalde Ospina muestre gran capacidad de liderazgo. 

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