Berraquera Paisa

Tunel Antioquia
Tunel Antioquia

En lo corrido del año los antioqueños nos han dado lecciones de tenacidad, perseverancia y visión de futuro. 

A Medellín le fue otorgado, a principios de año, en la Conferencia del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, ser la sede del primer Centro para la Cuarta Revolución Industrial en América Latina. La capital antioqueña compartirá desarrollos en avances tecnológicos, robótica, inteligencia artificial, cadena de bloques, biotecnología y el internet de cosas, con los cuatro existente en India, China, Japón y Estados Unidos. El termino, acuñado, por el fundador del FEM, Klaus Schwab, es el paso siguiente en la evolución de la producción de bienes y servicios, creando “fabricas inteligentes”, donde los sistemas se comunican y cooperan entre si, en tiempo real y vía Internet. 

Para Antioquia, el primer departamento industrial colombiano, es encajar en el proceso evolutivo natural que dan paso de las tres revoluciones industriales anteriores. La primera fue el desarrollo de las maquinas de vapor, la segunda contempló incursiones en telefonía, electricidad, medios audiovisuales, el uso del petróleo para motores de combustión interna y la tercera, la revolución digital que hoy poseemos y usamos cotidianamente.

La segunda lección nos da Antioquia es ser consecuentes con la conclusión del mas ambiciosos proyecto de generación hidroeléctrica, Hidroituango, el cual aportará entre el 15 y el 20% de la demanda de energía del país. Fueron incontables los detractores, críticos y aves de mal agüero que presagiaban catástrofes apocalípticas. Triste para Cali, que EPM, la empresa gestora del proyecto había sido inspirada por la mas exitosa empresa de servicios públicos del país, EMCALI, la cual, hoy, fenece por equivocadas decisiones administrativas, sindicales y abusada por el clientelismo político.

El tercer acontecimiento paisa, de picante envidia, es la entrega del Túnel de Oriente, el cual conecta Medellín con Rionegro, con una longitud de 8,2 km, hoy el túnel mas largo de Colombia. Con similitud a la ejecución de la represa de Hidroituango, las lechuzas, búhos, y la riqueza aviar de mal agüero, acompañaron el desarrollo de la obra, durante sus veinte años de ejecución. 

El mas reciente evento fue la radicación ante la Dirección Nacional de Planeación, para la cofinanciación del proyecto del ferrocarril de Antioquia, por parte de la nación en un 60% de los $4.3 billones proyectados de inversión. Mediante este proyecto se recuperan 305 kilómetros de la infraestructura férrea, en tres etapas, Pintada-Caldas (99.7 km), Caldas-Barbosa (76,9 km) y Barbosa-Puerto Berrio (128,4 km). El proyecto movilizará 300 mil pasajeros, tendrá 18 estaciones y con beneficio directo a una población cercana a 4 millones, en los once municipios que impacta. Son todos proyectos consecuentes con su Plan de Desarrollo “Pensando en Grande”.

Cuando en el Valle nos preguntamos por las obras inconclusas del Túnel de la Línea, de la interminable doble calzada a Buenaventura, del impostergable dragado del canal de acceso del puerto, de la indefinición en la licitación de las infraestructura vial que hoy administra deficientemente INVIAS/ANI, la imposibilidad de utilizar la extensa via férrea existente, el tren de cercanías o la solución al sistema de transporte masivo, la respuesta es siempre igual. Imposible lidiar con la burocracia estatal nacional y su permanente indecisión.

Sin embargo, si los paisas, quienes deben acudir a la misma burocracia estatal e indecisión, lo han logrado, la pregunta obvia es; 

¿Qué nos pasa? Falta de verraquera, con “V” de Valle, diría yo.

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