Conciencia planetaria, movilización colectiva

Martín Luther King
Martín Luther King

«En efecto la conciencia de la amenaza que pesa sobre nuestro porvenir común nos lleva a limitar o incluso a prohibir actividades cuyas motivaciones estaban ligadas a la confianza que teníamos en aquello que cada vez nos cuesta llamar el progreso», hemos leído en Alain Touraine («El fin de las sociedades»).

Hombres y mujeres hubo, como Martín Luther King, que nos marcaron la senda de la lucha contra ese «progreso» creador de bienes materiales, de tecnologías, de ciencia, generador de desarrollo, pero destructor de vidas y de la posibilidad de alcanzar de manera efectiva la realidad de un mundo justo, incluyente e igualitario, jalonado por la libertad.

Si bien las lecciones del Dr. King fueron poderosamente edificantes, en 2020 fueron otras generaciones las que tuvieron que enfrentar el renacimiento patológico e impensable del racismo en la tierra que lo vio jalonar la lucha por los derechos civiles no solo de los afroamericanos sino de todos los excluidos.

Y la juventud lideró la movilización en Chile para transformar el régimen constitucional que todavía hacía eco a la infame dictadura militar de Pinochet y sus secuaces. En Argentina, las mujeres y los hombres que luchan a su lado por la equidad de género y el derecho a decidir libremente sobre su cuerpo y su existencia, acaban de lograr una importante reivindicación con la legalización del aborto en ciertas circunstancias.

Por doquiera se libran luchas en favor de la naturaleza y contra los intereses de las trasnacionales que horadan el planeta pensando solo en el lucro y la ganancia. No es solo en Colombia, pero a nosotros nos toca tomar en nuestras manos las riendas de nuestro destino. No van a ser las élites que se regodean con un gobierno que se niega a atender las necesidades más sentidas del pueblo las llamadas a provocar la transformación pro justicia y libertad, no.

«Estos, en efecto, no conforman una clase dirigente ni una burguesía capitalista, sino agencias de lucro que acumulan dinero sin función ni utilidad social. El 99% de la población ajena al mundo del puro lucro, está bajo la dominación del 1% y tampoco constituye una categoría social…solo son seres humanos…», nos recuerda el mismo sociólogo francés. Como ejemplo, tenemos a aquellos que nunca pierden, los dueños del capital financiero (bancos), ni siquiera en tiempos de pandemia; sus balances muestran pingües ganancias, mientras el pueblo vive las más grandes afugias.

¿Cómo transformar esta situación? No hay más remedio. Solo mediante la movilización de las mentes y los corazones sensibles y solidarios será posible hacerlo. Voz a voz, en todos los espacios y tiempos posibles, diciendo, escribiendo, analizando, participando, dialogando, debatiendo, marchando. En ello estamos y.. ahí nos vemos! Y somos todos y todas, hombres, mujeres, población LGBTI, jóvenes, asalariados, indígenas, campesinos, empresarios solidarios, …todos! Vamos preparando el camino.

Un mundo mejor es posible. ¡Para la vida y la paz, todo. Para la guerra y la muerte, nada!

«Ha llegado a su fin el tiempo de la renuncia a la esperanza y del aparente triunfo de los aparatos económicos y políticos de la dominación…estamos viviendo un retorno a la confianza en la acción colectiva» (A. Touraine)

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