Conversando con William Shakespeare acerca de algunas tragedias, en «The Dallas arboretum and botanical garden»

Conversando con Shakespeare
Conversando con Shakespeare

Le preguntábamos al gran maestro de la dramaturgia acerca de las tragedias, de lo trágico que hay específicamente en Otelo.

Por qué maestro William decidió usted que Otelo no tenía derecho ni posibilidad de ser feliz con Desdémona, con quien sí pudo casarse?

Shakespeare: Otelo era negro, el «moro de Venecia», como le dijo Yago, «el de labios gruesos», «el diablo», «el viejo carnero negro».
Así Yago, desencadenante de la desgracia, sea un maestro de la conspiración, no es concebible que una relación amorosa entre un negro y una aristócrata blanca halle lugar, aunque el negro sea un glorioso y heroico guerrero. Tal vez en otra época sea posible que a nadie importen la raza ni el color de la piel, pero comprenda usted que en la Inglaterra y la Europa del siglo XVII esto resulta inconcebible.

J.A: Pero, ya que usted trasciende en el tiempo y la historia, ¿se ha dado cuenta de cómo ahora siguen pasando las mismas cosas? George Floyd puede ser como un Otelo del siglo XXI, simbolizando las aspiraciones, las luchas y sufrimientos de los afrodescendientes de todos los tiempos, como su héroe moro.

Maestro: Lo sé, me he enterado. El destino trágico de la humanidad no se ha centrado solo en las negritudes, que han dado lugar al surgimiento de grandes hombres y mujeres que han trabajado por la igualdad de derechos, contra la discriminación que sufrió Otelo hasta morir por ello, trágicamente. Y muchos han ofrendado sus vidas en esa lucha, también trágicamente: Martin Luther King, Malcom X, Muhamad Ali (guardadas las proporciones), y todos los hombres y mujeres, sin nombres recordados, blancos, negros, mestizos, mulatos, cobrizos, que se empeñaron en alcanzar la igualdad de derechos, que, en cierto sentido era lo que necesitaba Otelo para poder ser feliz con Desdémona.

Siempre habrá Brabancios que se empeñen en conservar el poder, el dinero y el statu quo a toda costa, y siempre habrá Yagos miserables, conspiradores inveterados amparados en la mentira, el engaño, la envidia y la ambición, hasta la traición y la muerte. Ellos representan el triunfo de los más bajos instintos de la especie humana, y estoy seguro de que esto no cambiará por mucho tiempo.

J.A: Maestro, en realidad, la tragedia gira alrededor de la injusticia que acompaña la vida de Otelo y de todas las almas que con la verdad, la honestidad y la confianza en el bien, ansían vivir en una sociedad respetuosa de la vida y de la dignidad de las personas, ¿no es verdad?

Maestro: Sí, el poder pervierte, corrompe de alguna manera. Ahí tiene usted el ejemplo del Rey Lear y la deslealtad de sus hijas mayores entregadas a la ambición, y vea la suerte corrida por Cordelia, el alma noble leal al amor filial. Hoy, veo con preocupación que a pesar del paso de los siglos, muchas cosas siguen iguales o peores. El destino trágico se cierne sobre la humanidad con gobernantes que, ante circunstancias nunca antes conocidas como la pandemia por un virus, anteponen los intereses económicos y egoístas al derecho a la vida y a la integridad de los seres humanos.

No será difícil para ustedes escribir grandes obras trágicas para el teatro, pues el teatro del mundo les sigue ofreciendo una realidad trágica. En mis tragedias mueren casi todos, habrá que ver si en las que ustedes escriban mueren también los descendientes de los Fugger de los siglos XV y XVI, de los Rothschild, de los Rockefeller, y sus contemporáneos como los Slim, los Buffet, los Bezos, los Arnault y tantos otros que son ese 1% que domina el mundo, o esta trágica suerte corresponde solo a los más empobrecidos, a los discriminados, a los Otelos de hoy, a los migrantes, a los desclasados, a los parias del mundo.

Tienen en mi algún ejemplo. Escriban sus tragedias.

J.A: Sí, maestro. Tenemos elementos. Pienso en el presidente que tenemos y en el entorno que lo rodea y no puedo evitar imaginar el sino trágico para nuestro pueblo. Incluso, maestro, creo que el presidente puede asimilarse a alguno de los reyes que usted describió tan sabiamente en Hamlet, Macbeth, Lear…Sí, tal vez. Hay unos maquinadores en palacio que nada tendrían que desmerecer frente a los perversos conspiradores que vos imaginasteis, solo que estos no conspiran contra el rey sino para mantenerse ellos en el poder y garantizar la impunidad para todos los crímenes que han cometido. El rey es su instrumento.

¡Cuánta tragedia en esta tierra!

¡Para la vida y la paz, todo. Para la guerra, la muerte y la violencia nada!

Cali, julio 11 de 2020, en la XVII semana de cuarenpena por coronavirus, con 145.362 contagiados y 5.119 muertos en Colombia, y 12.476.000 contagiados y 560.000 muertos en el planeta.

Pa delante!

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