El renacer del Fénix, el Águila y Colombia

Aguila
Aguila

La mitología griega hace referencia relatando de una gran ave que muere en llamas y renace de sus cenizas. 

Recientemente, psicólogos y expositores motivacionales de superación han construido un nuevo mito ejemplarizando la majestuosidad del águila, narrando que:

Es ave de gran longevidad, llegando a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años toma una serie y difícil decisión. A los 40 años, sus uñas apretadas y flexibles, no consiguen tomar sus presas. Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho. Sus alas envejecidas, pesadas y plumas gruesas, hacen difícil su vuelo. Se afronta a una de dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación. Volará hacia lo alto de una montaña quedándose en un nido cercano a un paredón donde no tenga necesidad de volar. Al encontrarse en el lugar, comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo, esperando entonces hasta el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas y talones. Con nuevos talones, empezará a desplumar sus viejas plumas. Después de 5 meses saldrá en vuelo de renovación que le dará ¡30 años más de vida!”

Ambos mitos, no obstante, no existir veracidad científica de las legendarias aves, se han convertido en símbolo de fuerza, purificación, inmortalidad, resiliencia, y de renacimiento físico y espiritual.

Al igual que en estas ejemplarizantes fabulas hay momentos en nuestras vidas donde debemos hacer un alto en el camino, repensar nuestro rumbo, desprendernos de viejos hábitos, practicas arcaicas, aligerando el abultado equipaje que nos tiene postrados y agotados.

Ante la adversidad provocada por la pandemia, las enseñanzas de los mitos son ejemplarizados en el liderazgo ejercido por el Presidente Duque, acolitado por su equipo de trabajo, gobernadores, alcaldes, fuerza publica, gremios, autoridades y el solidario sector privado. 

Priorizar la vida, la salud y el bienestar es bienaventurada bendición. La prosperidad, desarrollo y progreso serán consecuencia de esta acertada decisión.

Hasta ahora, la estrategia desplegada por Iván Duque, da resultados positivos. Las estadísticas de contagios y fallecimientos causadas por el virus, aunque aun en tempranas etapas, muestran tendencias inferiores a los aterradores resultados de Estados Unidos, Italia, España, países que marcan el espantoso acontecer.

El aislamiento voluntario, después obligatorio, es un acierto. Quedarse en casa no resultó tan nocivo como las aves de mal agüero presagiaron. Las cadenas logísticas han funcionado. El sector rural, héroe invisible, lleva productos frescos a la mesa sin contratiempo. Los servicios públicos operan normalmente. La interconexión y conectividad lograda a través del aliado virtual del internet permiten agilidad en servicios y transacciones financieras. Las videoconferencias reemplazaron tanto reuniones como el trabajo presencial en oficinas, evitando su riesgoso desplazamiento.

El país y su población, ejerciendo acertadas decisiones, será uno de los primeros en librarse de los nocivos efectos de la calamidad. Es precisamente donde apunta la estrategia presidencial. En pocos meses se recuperará el pulso dinámico de la economía. Al igual que el New Deal de Franklin D. Roosevelt, enfrentando el devastado país norteamericano después de la gran depresión de los años treinta, con la entereza, serenidad y visión del presidente Duque comenzará la etapa de recuperación y transformación hacia un nuevo país.

El sector salud será elogiado globalmente y el comportamiento ciudadano ejemplarizado. El turismo regresará masivamente a un país que dio ejemplo de salubridad, prevención y protocolos de seguridad. El sector rural se convertirá en punta de lanza del nuevo renacer. La austeridad del estado, invirtiendo recursos en responsabilidad social, dirigida a desprotegidas poblaciones vulnerables, cerrará aun mas la brecha entre empleo formal e informalidad, desigualdad y equilibrio. 

Colombia, con altos valores de familia renovados, al igual que el fénix y la majestuosa águila, renacerá triunfante y fortalecida. 

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