Estados Unidos, ejemplo de institucionalidad democrática

Estatua Libertad
Estatua Libertad

Aunque no es la primera vez se registra una reñida elección presidencial norteamericana, los medios nacionales, influenciados por la inmediatez disponible de sus contrapartes internacionales, dieron a esta elección un cubrimiento excepcional como si se tratará de comicios locales o un acontecimiento deportivo.

Sin embargo, los medios nacionales, en su afán noticioso, no prepararon su audiencia, ni tampoco profundizaron sus propios conocimientos, en entender y transmitir el complejo sistema electoral norteamericano.

La estabilidad democrática norteamericana se fundamenta en el sistema bipartidista y federal. Es decir, a diferencia de la mayoría de jóvenes democracias, donde surgen docenas de partidos políticos disfrazados de ideologías pasajeras en cada proceso electoral, Estados Unidos tiene en sus dos partidos, el Demócrata y el Republicano el 95% de representación territorial.

Los cimientos del sistema democrático norteamericano son la Constitución de 1787. En 233 años de su promulgación, apenas ha tenido 27 reformas, mientras la nuestra (1991) en 29 años se ha modificado mas de 55 veces. La asimilación demuestra nuestra fragilidad constitucional e institucional comparativamente a la fortaleza norteamericana.

Las elecciones presidenciales no se definen únicamente por voto popular. El sistema cuenta con un colegio electoral representado por 538 votos independientes al voto popular registrado en las urnas, cuya mayoría del 50% mas un voto, o sea 270 votos son los decisivos para elegir presidente.

Los 50 estados, representado en el colegio electoral, que conforman la democracia bipartidista y federal son autónomos en entregar la totalidad de sus votos a quien, a través del voto popular, haya sido el ganador. Por ello las reñidas elecciones de mínimas diferencias son definidas por el colegio electoral.

Ilustrativamente, en la larga tradición democrática se han presentado, cuatro sucesos donde el colegio electoral decidió la elección presidencial. En 1876 Rutherford Hayes, en 1888 William Henry Harrison, en 2000 George W. Bush y recientemente en 2016, Donald Trump quien había sido superado por Hillary Clinton por casi 3 millones de votos en las urnas.

La elección puede ser revisada, impugnada y en ultimas, si no hay consenso, o admisión de derrota (concesión), previa a la fecha de posesión del 20 de Enero, la presidencia del país es asumida por el presidente de la Cámara de Representantes, posición ocupada por la demócrata Nancy Pelosi.

Así como quedó probada la democracia electoral, será el respeto histórico a la institucionalidad e independencia de sus tres poderes. La presidencia demócrata, el Senado mayoritariamente republicano, la Cámara de Representantes demócrata, la Corte Suprema republicana, lo cual vislumbra los controles y balances, pesos y contrapesos, que los firmantes de la Constitución de 1787 visionaron.

Con el triunfo de Biden, en primera instancia, poco cambiará. Colombia seguirá siendo un aliado importante. La lucha contra el cultivo de coca y el narcotráfico será prioridad de la agenda bilateral. Estados Unidos seguirá siendo el principal socio comercial. Se mantendrá el respeto por la soberanía y decisiones políticas internas, tanto de Colombia como sus vecinos. El “sueño americano” recibirá compatriotas buscando oportunidades y quienes seguirán contribuyendo a la permanente construcción del país de inmigrantes que es Estados Unidos.

En aras de seguir bailando con su mejor pareja y al mejor ritmo, el presidente Duque y la cancillería deben replantear la representación diplomática ante Washington, la OEA y las Naciones Unidas.

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