Falacia de reactivación económica por cuenta del estado

Falacia de reactivación económica
Falacia de reactivación económica

Los mandatarios locales pregonan multibillonarios créditos comprometiendo vigencias futuras escudándose en la necesaria reactivación económica post pandemia. No obstante, las discusiones en los respectivos concejos distritales tanto de Bogotá como Cali distan de profundidad en su análisis. 

Mientras Bogotá pretende se le autorice ampliar la deuda hasta $ 10.8 billones, Cali ambiciona el Concejo le apruebe empréstitos hasta por $ 650 mil millones. En ambos casos la proyección de inversión de los recursos será mayoritariamente empleada en obras de infraestructura. 

Si bien es cierto, el crecimiento poblacional requiere mejorar su infraestructura vial, la obra civil, per se, no es dinamizadora de empleo inmediato. Además, y en el caso particular caleño, no existen pre-diseños, ni presupuestos, ni viabilidad de compra de los terrenos requeridos, ni estudios de impactos ambientales y sociales de las obras.

En estricta lógica de planificación, diseños definitivos, presupuestos ajustados, tramites licitatorios, cronogramas y tiempos de ejecución de una obra civil, estaría por lo menos a dos años de iniciación. Es decir, cuando se comiencen en el año 2022, muy seguramente el mundo ha superado los efectos de la pandemia que hoy vivimos y la reactivación económica culminada.

La renuncia de la actual Secretaria de Infraestructura denota la inestabilidad, debilidad e improvisación de la administración en solicitar al Concejo un “cheque en blanco” y endeudamiento a futuro de los caleños hasta el 2035, para ser entregado a la Secretaría, que, como el personaje mitológico, es un jinete sin cabeza.

Lamentable que solamente cuatro concejales hayan manifestado su oposición al proyecto, el cual fue aprobado en primer debate, siguiendo la recomendación de la Comisión de Presupuesto que había ratificado por unanimidad la fútil e infundada iniciativa de la administración. 

No se entiende que veteranos concejales, de varios periodos, testigos excepcionales, de las dificultades sufridas por la población caleña, con las mega obras de la primera administración del alcalde Ospina, no se hubieran pronunciado, enriqueciendo el debate. Dudas que dejan un enrarecido ambiente de la representación y confianza que su electorado depositó en ellos. 

Loable, aterrizado y realista la coherencia del concejal Roberto Ortiz, al insistir en su tema de campaña del Banco de Oportunidades, conducente al fortalecimiento de iniciativas privadas de emprendimiento de micro y medianas empresas, la formalización de su empleo, verdaderos dinamizadores socio-económicos de la desprotegida, afectada y luchadora población trabajadora informal.

Triste el olvido de frases, compromisos y promesas electorales de campaña de los cabildantes, cuando vociferaban equidad, oportunidades, empleo, proyectos sociales, control político y servicio desinteresado e incansable por la ciudad. 

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo” Abraham Lincoln  

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