Iván Duque, el estadista

Ivan Duque
Ivan Duque

Lo que se percibía como un homenaje de apoyo, en momentos difíciles de la nación del empresariado vallecaucano al Presidente de la Republica, concluyó en una enseñanza de visión del país que aspiramos.

Un millar de asistentes tuvimos la oportunidad de percibir el cambio sustancial en la forma de gobernar. Atrás quedó el típico discurso de búsqueda de apoyo, aplausos y reconocimiento de poder. Esa histórica noche presenciamos la confirmación que la nación es gobernada por un estadista, distante del tradicional estilo caudillista al cual nos habíamos acostumbrado.

Nos recordaba el concepto fundamental de su precoz candidatura, basada en principios inequívocos de valores, respeto y liberación del yugo de la violencia que azotó la patria por generaciones. Esbozó como se debe sembrar justicia social, no con discursos demagógicos y populistas, que han arruinado a otras sociedades, sino construyendo un sendero de justicia social en una economía de mercado, con profundo sentido de responsabilidad hacia los más vulnerables. Todo bajo la condición incuestionable de la seguridad como valor democrático.

Acuñó y resumió el reto de gobernar con la inmemorial frase que estremeció el auditorio, “construir una Colombia de propuestas antes que de protestas” y a renglón seguido se refirió a los problemas como enfermedades que han envejecido mal y como ellas son el pasaje hacia la transformación.  

El crecimiento económico de Colombia, por encima del promedio latinoamericano y el indicado por la OCDE, no solamente es el reconocimiento a la laboriosidad de su aparato productivo formal sino el acompañamiento de medidas que alivian la asfixiante carga fiscal y tributaria que sus detractores objetan infundadamente. 

Fue claro y contundente en expresar que el crecimiento consolidado económico debe ir acompañado de una verdadera política de desarrollo con equidad, cimentada en la defensa de valores de justicia y autoridad, sin legitimar y acudir a la violencia como mecanismo de presión que atenta contra un gobierno elegido democráticamente con la votación mas alta en la historia. 

Los logros obtenidos hacia ese camino de equidad, en salud, educación, vivienda, titulación, oportunidades de formalización en la actividad rural, protección al medio ambiente, infraestructura vial y energética, entro otros, escasamente difundidos por la infortunada falta de objetividad periodística de los medios nacionales y regionales, acostumbrados a las viejas practicas de hablar bien de quien le corresponda comercialmente, desdibuja el arduo trabajo en el proceso de transformación del país.

Al referirse al proceso de “Gran Conversación Nacional”, lo dibuja como debe ser. Un proceso filosófico, abierto y fraternal, de escuchar y valorar, hacia el cambio y no a la imposición de ultimátums de pequeños grupos.
“La seguridad no es un asunto ni de izquierdas, ni de derechas . . . es un asunto de sentido común”fue celebre frase que reafirma la defensa de las instituciones que defienden y protegen la ciudadanía, rechazando las expresiones vandálicas y violentas de algunos pocos que quieren sembrar odios. 

Agradeciendo la presencia de la activa ciudadanía con sentido social vallecaucana y enarbolando la camiseta del América se despidió, no el Presidente de Colombia, sino Iván Duque, el joven estadista.

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