La Justicia y la Perversión de la democracia

Álvaro Uribe Vélez
Fuente : Wikipedia - Recortada de la versión de Flickrː CANCILLER GARCÍA BELAUNDE CONDECORA A EMBAJADORA DE COLOMBIA EN EL PERÚ

La afirmación del presidente Duque en defensa del senador Uribe,es una grave afrenta al libre juego democrático.

Después de muchos debates a lo largo de la historia acerca de cuál es la mejor forma de gobierno, es posible que hoy no haya quien salga a sostener que exista algún sistema de gobierno que supere a la democracia, a pesar de las enormes deficiencias que esta pueda presentar. Alexis de Tocqueville, en el siglo XIX y después de analizar detenidamente el funcionamiento de la democracia en los Estados Unidos (de allí su obra «La democracia en América»), llega a concluir cosas como esta:

«Según que tengamos la libertad democrática o la tiranía democrática, el destino del mundo será distinto». Este adalid de la democracia (lo cual no le impedía promover también las ideas racistas más vergonzosas), que entre la igualdad y la libertad como valores soporte del sistema democrático, se pronunciaba abiertamente a favor de este último, llegó, a pesar de eso, a escribir:

«El rico, al contrario, logra siempre escapar de la prisión en materia civil. Más aún, si ha cometido un delito, se sustrae fácilmente al castigo que debía alcanzarle, que después de haber otorgado fianza desaparece. Puede decirse que, para él, todas las penas que inflige la ley se reducen a multas. ¿Hay algo más aristocrático que semejante legislación?».

La frase pronunciada por el presidente Duque acerca de la inocencia del señor senador Uribe, nos retrotrae al escenario de los clanes aristocráticos intocables, a los cuales la ley, sobre todo la penal, no los puede tocar porque son «los mejores» (los aristoi), vale decir, ahora, los más poderosos, los que han realizado invaluables servicios a la patria y por tanto deben merece el perdón y el olvido de todos aquellos «pecadillos» que pudieran haber cometido. El presidente dice que «“Soy creyente, he sido un creyente y seré siempre un creyente de la inocencia de Álvaro Uribe Vélez», no es que cree en su inocencia mientras los jueces no demuestren otra cosa, no. Él sostiene que «siempre» creerá en su inocencia. El adverbio siempre revela un sesgo de fanatismo, de incondicional adhesión, imposibilita cualquier cambio de percepción, así los hechos lo exijan de manera fehaciente.

El gran problema para la democracia colombiana, para el pueblo colombiano, es que quien habla es el jefe del Estado, el comandante supremo de las fuerzas armadas, el hombre más poderoso del país ( bueno, excusen, en este caso, sería más bien el segundo), y hacer afirmaciones de este talante pueden generar en cierta parte de la población la idea de que es imposible que el senador ex presidente sea culpable de cualquier delito. Su santidad e intangibilidad jurídica está garantizada per se.

Eso es pervertir la democracia, porque el primero que está llamado a garantizar el respeto de la independencia y la autonomía de la justicia, es el presidente de la República. Con esto, el mensaje que está enviando es que si la Corte halla culpable al senador Uribe, se habrá equivocado terriblemente; estaría actuando en contra de quien ha sido un «salvador de la patria», y este «salvador» está más allá del bien y del mal.

El debate entre fanatismo y análisis racional, se vio esta mañana entre dos abogados, el uno seguidor a pie juntillas del ex presidente, el otro abogado defensor del periodista Daniel Mendoza, autor de la serie » Matarife». Este último argumentaba con base en los hechos referidos en el proceso en el cual se encausa al senador, aquel simplemente se remitía a defender al «jefe inmaculado» con argumentos como este: «cómo van a encarcelar a este prohombre de la patria, mientras los enemigos de esta como los Santrich, Timochenko y demás, están libres y gozando de las mieles de la democracia». Sobre los hechos por los que se acusa a Uribe, nada hay que decir, no son ciertos y si lo fueren a él no se le puede atribuir responsabilidad penal, lo hizo por el bienestar de la nación, o algo así.

Así estamos.

El señor presidente Duque hoy ha propinado otro golpe letal a lo que nos queda de régimen democrático y de estado de derecho. ¿Qué nos queda? La movilización masiva, en redes por ahora, pacífica, exigiendo la defensa de los valores y los principios democráticos, el respeto por la justicia y los jueces, el respeto por la vida y los demás derechos humanos. La soberanía reside en el pueblo, el pueblo debe movilizarse. Los actos y los hechos referidos recuerdan la siempre posible entronización de la autocracia, de la dictadura, del fascismo y de la arbitrariedad más absoluta, no es que no existan ya evidencias de ello, pero aún podemos decir que tenemos un remedo de Estado de derecho.

Para la justicia y la paz, todo. Para la guerra, la muerte y la violencia, nada!

Cali, agosto 3 de 2020, en plena subida de la curva de la pandemia por Covid-19, con 327.850 contagiados y 11.017 fallecidos en Colombia y 18.056.310 contagiados y 689.219 muertos en el planeta.

https://www.vanguardia.com/politica/soy-creyente-de-la-inocencia-de-alvaro-uribe-velez-presidente-duque-HY2706449

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