Nuevamente amenazado el Zanjón del Burro

Comuna 22 Cali
Comuna 22 Cali

Una de las zonas de mayor biodiversidad de la ciudad es la comuna 22. Desde hace muchos años ha sido la misma ciudadanía de la comuna, referente nacional, la defensora del entorno medio ambiental ante la presión urbanística de constructoras impactando negativamente reservas naturales de sus áreas protegidas.

Indudablemente la mayor responsabilidad recae en la incoherencia, tanto del Concejo Municipal, como el Departamento de Planeación Municipal de Cali. 

El primer plan de ordenamiento territorial, del año 2000, había identificado y definido áreas de protección del ecosistema, defensa de recursos hídricos, humedales, corredores ambientales, áreas forestales protectoras, resguardo de la flora y fauna de la ciudad. Los subsiguientes planes confirmaron la vocación medioambiental, específicamente los ubicados en la comuna 22. 

Sin embargo, las constructoras hábilmente radicaron sendas licencias con anterioridad a la incorporación del estatuto de ordenamiento y fundamentadas en ellas adelantaron, veinte años después construcciones que impactan negativamente el entorno. Aprovechan, en el caso especifico de la comuna 22, linderos de la división de autoridad ambiental, y a su mejor conveniencia acuden, a la CVC o al DAGMA.

La comunidad ha visto impávidamente como los organismos judiciales, autoridades ambientales, entidades de protección y de control fiscal evaden responsabilidades permitiendo el avance de construcciones, sin debida planeación, ni dotación de infraestructura vial, alcantarillados pluviales y precarios sistemas de tratamiento de aguas residuales.

En las ultimas semanas la comunidad se percató de una inusitada y dinámica agilidad en la construcción de vías de acceso a un recién ejecutado proyecto inmobiliario, las cuales pretendían conectarse a la actual infraestructura vial de la comuna 22, invadiendo y atravesando el corredor ambiental, mejor conocido, como el Zanjón del Burro.

Las obras tenían una restricción judicial del año 2018, tiempo suficiente otorgado por el mismo juzgado, para que tanto el Concejo Municipal, como la administración corrigieran y mitigaran el impacto negativo ambiental pretendido. Como era de esperarse, la paquidermia e ineficiencia del estado no permitió avanzar en la defensa del patrimonio natural de la ciudad.

En tres años, ni el Concejo, ni la administración adelantaron diligentemente su obligación. La constructora, aprovecho el tiempo, para terminar la obra de construcción del proyecto y dejó la infraestructura vial de ultimo. Ante la protesta de la comunidad, la constructora ostentó permisos del año 1999 y acudió a la intervención de la autoridad ambiental que había concedido la licencia, sin modificación alguna en 21 años de su expedición.

Ante la nueva amenaza la comunidad reaccionó y buscó respuesta con las autoridades competentes.

En esta ocasión, el plantón de la comunidad llamó la atención mediática, destacado por la prensa capitalina, contrastando con la minimización interesada de medios regionales. Afortunadamente la protesta encontró eco en la Personería Municipal, autoridad que en forma técnica, objetiva y de concertación ciudadana frenó la pretensión destructora del medio ambiente.

Felicitaciones a la comunidad, comité ambiental de la comuna 22, juntas JAC y líderes comunales haciendo sentir sus derechos comunitarios.

Banderillas negras, como dirían los taurinos, al Concejo Municipal, entes de control, ciegos, sordos y mudos y la Administración Municipal, mas preocupada por el “vacuna show pandémico”, que defender el eco sistema de la ciudad.

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