Oportunidad histórica de reactivación económica para Colombia

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Previo al fenómeno pandémico el gobierno norteamericano presidido por Donald Trump había alertado sobre la desfavorable balanza comercial entre China y Estados Unidos. En 2018 el comercio bilateral se estimó en US $737 billones. Sin embargo, Estados Unidos exportaba a China US $ 179 billones mientras importaban US $ 557.9, arrojando un déficit de US $ 378.6 billones. Trump consideraba el déficit, incluyendo usurpación de propiedad intelectual y otros servicios alcanzaba la cifra de US $ 600 billones.

La presidencia de Trump impuso medidas restrictivas, protecciones arancelarias y salvaguardia de propiedad intelectual dirigidas a favorecer la economía norteamericana. Contrariamente en generar la mal calificada guerra comercial, lo que la situación vislumbra es una infinita ventana de oportunidades para reubicar plantas terminales, procesos de manufactura y servicios en Estados Unidos y países mas cercanos, por su vecindad e históricas y consolidadas relaciones bilaterales. 

Es importante entender el significado de expresiones acuñadas en varios términos a los cuales Colombia, por un sinnúmero de factores propios y únicos, puede aprovechar la infinidad de oportunidades beneficiándose del reacomodo estructural se esta gestando en el comercial global. 

En 1968, el sociólogo canadiense Marshall McLuhan, acuñó una evidente expresión, al exclamar que nos estábamos convirtiendo en una Aldea Global, como referencia económica de “pensar globalmente y actuar localmente”. Este pensamiento se complementó con la utilización de la frase glocalizacion, cuya autoría se atribuye al sociólogo y profesor, Roland Robertson, entendida como un proceso de adaptación local interpretando y aprovechando las fuerzas económicas globales. 

Otro término de vital importancia ante la disminución del comercio norteamericano con China es la tendencia hacia el comercio nearshore”, lo cual contrariamente a la expresión “offshore”, representa la posibilidad de manufactura y servicios en países vecinos en vez de realizarse en sitios lejanos. 

La proximidad geográfica a los mercados significa que los viajes y las comunicaciones son más fáciles y menos costosos. También se encuentran mas costumbres en común entre culturas similares y en ocasiones menos barreras idiomáticas. El anterior NAFTA, ratificado en 2018 como T-MEC, tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, es ejemplo sobresaliente de “nearshore outsourcing”. 

Las anteriores consideraciones y terminología descrita son ingredientes perfectos en que Colombia califica excepcionalmente, beneficiándose positivamente del ajuste en las relaciones comerciales globales. Aprovechar su privilegiada ubicación, estrecha relación con Estados Unidos, su historica estabilidad democrática, fortaleza cambiaria, mano de obra calificada, infraestructura vial y portuaria, entre otros, es llamativo para extender invitación a la inversión privada nacional y extranjera, radicando operaciones manufactureras y agroindustriales en el país, generando bienestar a través de empleo formal competitivamente remunerado.

Esto es posible mediante la unión de esfuerzos de los sectores publico, privado, gremios, academia y regiones entendiendo la infinita oportunidad histórica para la reactivación dinámica de la economía. 

Se requiere el liderazgo y compromiso presidencial. El mismo que ha demostrado en atender la pandemia, en esta ocasion para impulsar y volver realidad la coyuntura que cambiaría positivamente el futuro del país.

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