Principios, Valores, Ética y Corrupción

Etica y Moral
Etica y Moral

Desde que el hombre empezó a convivir con sus semejantes desarrolló una serie de normas y estilos de vida dirigidos a regir su conducta en sociedad. El triduo de antiguos filósofos griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, fueron precursores en esbozar el sistema de normas o leyes, basados en principios, valores y ética para el correcto funcionamiento de la convivencia. 

La normatividad fue evolucionando. En principio fundamentado a través de doctrinas teológicas. La Biblia en el judaísmo y cristianismo, el Corán en las culturas islámicas y el Canon Pali en el budismo, son manuscritos que esbozan disciplina, obediencia y perfiles de convivencia para ser implementados, con fe y devoción, por sus creyentes seguidores. En ellos se enfatiza la diferencia entre el bien y el mal. Se gratifica el bien y fustiga el mal. Los fundamentos teológicos profesan armónica, pacifica y solidaria convivencia entre semejantes mientras se prepara la evolución individual de la mortalidad hacia el desconocido cosmos después de la muerte.

Con el desarrollo y crecimiento de las culturas, transformándose de estados barbáricos hacia sociedades mas civilizadas y eventualmente democráticas, se fueron formando códigos de convivencia. La normatividad se plasmó en textos jurídicos-políticos. La Carta Magna de 1215, fue el primer esbozo de una constitución, como se conoce en el mundo contemporáneo. En la constitución se establecen derechos, libertades y obligaciones de los ciudadanos. 

La Constitución Colombiana, sus decretos reglamentarios, modificaciones, jurisprudencia y aclaraciones, son fundamentales para su interpretación, sometimiento jurídico, disciplina y obediencia como regente principal de concordia nacional.

La función publica, delimitada constitucionalmente, entre los tres poderes, no impide nombramientos de funcionarios, entrelazados familiarmente, con algunas excepciones para actores del poder legislativo. Aquí existe claridad de impedimentos entre funcionarios nombrados y aquellos elegidos por voto popular. Sin embargo, en la practica y acontecer de la política tradicional es común encontrar el acomodo de familiares, impulsados por sus allegados legisladores, en todos los niveles de la administración publica y cargos diplomáticos.

En las ultimas semanas, el país ha conocido, una serie de nombramientos, que, no obstante, no existir impedimentos jurídicos, se genera la negligente inobservancia de principios, valores y ética debemos atesorar como sociedad.

La esposa del senador Roy Barreras, Gloria Arizabaleta, es funcionaria de la Fiscalía General de la Nación, desde hace seis años. Recientemente se produjo su traslado de Cali a Bogotá, para ejercer funciones de mayor cercanía al Fiscal General. Su preparación profesional no esta en duda, pero deja un manto de perplejidad, su relación sentimental, con su marido, investigado por ese mismo organismo.

Parece que este suceder es común en la familia Barreras. El hijo del senador, Roy Alejandro, es actual Director del Departamento de Planeación de Cali, cargo que asumió a principios de este año. No tuvo inconveniente ético de aceptar la designación, pese a que su esposa era Directora de Planeación del Departamento del Valle, cargo ejercido desde el año pasado y ratificado por la gobernadora Roldán. Tampoco hay duda sobre la formacion académica y profesional de ambos funcionarios, solo inquietudes de ética y moral.

En el Ministerio del Interior fue nombrado recientemente, el abogado Jorge Tovar Vélez, Director de la Dirección de Atención a Victimas. Aunque viene laborando exitosamente, en virtud a su formación académica en temas relacionados, aportando su experiencia en el Departamento del Cesar y su capital Valledupar, el hecho de ser hijo de Jorge 40, un reconocido comandante del desmovilizado bloque Norte de las Autodefensas, es una bruma para la Ministra Arango, quien debía haber evitado las suspicacias que la nominación generó. 

Al igual que los otros casos mencionados, no existe inhabilidad alguna, solo cuestionamiento filosófico de principios, valores y ética.

Por ultimo, no quería dejar pasar desde esta tribuna, el categórico rechazo a la descomposición en el actuar de algunos gobernantes y cómplices contratistas privados. Aprovechando la desgracia del mas necesitado, y con recursos de todos los contribuyentes, abusivamente permitieron irregularidades contractuales, comprando alimentos y elementos, con sobrecostos fácilmente comprobables. 

La tarea de los entes de control se pone a prueba nuevamente. Ojalá las sanciones sean ejemplarizantes. 

Difícilmente acabaremos con la galopante corrupción, ante el desvanecimiento de principios, valores y ética, si no se actúa con vehemencia, moral y autoridad.

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