¿Termina Armitage con un interrogante de ética moral?

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En los últimos días de su administración cuando debería estar haciéndose un objetivo balance, dejando a su sucesor en libertad de presentar su plan de gobierno y desarrollo, el alcalde Armitage firma una resolución en EMCALI, que pretende congelar, por los menos el primer año los nombramientos en dicha entidad.

La Resolución 003 de 28 de Noviembre firmada modifica los nombramientos de su junta directiva.

Textualmente dice “. . . el Alcalde entrante mantendrá en la Junta Directiva, por lo menos durante el primer año, al menos uno de los miembros representante de los vocales de control y uno de los miembros designados . . .”
En renglón seguido se modifica el perfil de los miembros de junta diferentes a los vocales de control o representantes de trabajadores, estableciendo requisitos de difícil cumplimiento, pues siendo EMCALI la primer empresa pública del sur occidente colombiano los parámetros son exagerados.  Se les exigirá por lo menos “ . . . diez (10) años de experiencia de nivel directivo en empresas, similares a EMCALI, por lo menos en un 50% en términos de tamaño, numero de trabajadores, presupuesto o ventas . . .” y “ . . . tres (3) años de experiencia sumada en Juntas Directivas de empresas, similares a EMCALI, por lo menos en un 50% en términos de tamaño, numero de trabajadores, presupuesto o ventas . . .” 

Se sugiere que para la selección de miembros de junta directiva y  Gerente, la empresa “ . . . se acompañará de una firma externa especializada de reconocido prestigio, responsable de validar que los candidatos presentados cumplan con las condiciones técnicas y de idoneidad para ocupar el cargo. . .”

Al analizar hipotéticamente las modificaciones sugeridas en la polémica resolución al Alcalde electo se le iría el primer año en cumplir lo normado procedimentalmente. 

El primer paso es seleccionar la firma externa, la cual tardaría unos meses. Después de seleccionar la firma, ella iniciaría la búsqueda del talento que reúna el perfil solicitado para miembros de junta directiva, lo cual igualmente podría demorarse unos meses adicionales. Una vez posesionada la Junta, ella encargaría a la firma externa especializada la búsqueda del gerente que reúna los requisitos determinados. 

Si bien es cierto la resolución tiene matices de “buen gobierno corporativo” y se enmarca con parámetros de administración moderna, la polémica surge, en el afán de introducir las modificación faltando treinta días para la entrega de su administración, lo cual implica tácitamente la continuidad de la actual administración, dándole tiempo en protocolizar cuantiosos contratos pendientes.

La pregunta obvia es sencilla. ¿Por qué el Alcalde Armitage no modificó el reglamento en sus primeros años y esperó que faltaran treinta días para amarrar al alcalde electo? Termina Armitage con un interrogante de ética moral.

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